Tener un sitio web sin posicionamiento es como abrir una tienda con puerta a la calle en un callejón que nadie transita.

Una vez que tengamos listo nuestro sitio web, es necesario darle visibilidad a través del posicionamiento en buscadores. Ahora, para conseguir posicionamiento existen dos alternativas, una de ellas es el SEO o posicionamiento orgánico y otro es el SEM o posicionamiento de pago, en esta oportunidad vamos a enfocarnos en este último.

Google nos ofrece a través de Google Ads la posibilidad de ubicarnos de manera inmediata en sus resultados de búsqueda con los términos o palabras clave que sean de nuestro interés, atrás quedo la época en la que teníamos que esperar meses para posicionar nuestra web en los primeros lugares y así conseguir que nuestros potenciales clientes nos encontraran.

La ventaja que tiene la inversión en Google Ads frente a la inversión en campañas en redes sociales es la calificación del usuario al que nos exponemos, ya que en el caso de Google Ads nos mostramos frente a usuarios que están buscando los servicios y/o productos que ofrecemos, mientras que en redes sociales si bien tenemos la opción de seleccionar el perfil del usuario al que queremos mostrarnos, nos presentaremos a ellos sin saber si el producto o servicio que ofrecemos es de su interés.

Esto último se suele reflejar con mucha notoriedad en las estadísticas de visitas de nuestro sitio web, en algunos casos se puede ver que la misma inversión en publicidad a través de Google Ads y a través de redes sociales como Facebook e Instagram están en una relación de 10 a 1.

No obstante, tenemos que tener presente que nuestra oferta sea convencional, es decir, que nuestros potenciales clientes sepan que nuestros productos y/o servicios existen, ya que en caso de que se trate de un producto y/o servicio novedoso, posiblemente sea recomendable darnos a conocer a través de redes sociales o campañas de correo electrónico.